Convicciones esenciales y secundarias

Entre los que  consideran la Biblia como fuente de autoridad creíble y única con respecto a nuestra fe y práctica cristiana, existe un consenso general para decir que debemos distinguir entre las convicciones esenciales y las secundarías. Cómo le decía el reformador de siglos pasados, Martín Luther, “en lo esencial, unidad; en lo secundario, libertad; en toda cosa, caridad.” (traducción mía, adaptada de J. M. Nicole, Manifester l’unité chrétienne, articulo encontrado en el  Réseau FEF (Réseau Fraternel Évangélique Français) y después en el sitio del Institut biblique de Nogent.

El presente artículo destaca relaciones entre diferentes grados de convicciones.  Antes de todo le pondré la siguiente pregunta: ¿Se entiende bien la diferencia entre convicciones esenciales y convicciones secundarias? La gente a veces se pide a si mismo u a otros en la red: ¿Por qué es que desde la misma Biblia podemos llegar a tener convicciones divergentes a propósito del mismo asunto o misma pregunta?

Entre convicciones esenciales y secundarias, esperaré hasta ver qué dice el Señor

Esperaré hasta ver qué dice el Señor (Habacuc 2.1)

Como le dice Jean-Ruben Otge en la introducción del mensaje bíblico acompañado de notas, Mieux comprendre la Bible :

A veces, tenemos dificultad para entender la Biblia por qué lo que dice nos perturba o nos molesta. En aquellos casos, no queremos entenderla. Alguien decía que lo que a él le pesaba era no lo que no entendía, sino que lo que entendía de manera muy clara.

En ciertos casos, la dificultad de comprensión es obvia. Entonces, cristianos tienen diferentes interpretaciones de un mismo texto; la dificultad de comprensión puede ser ligado a muchos factores; y esa dificultad puede desdibujarse mediante descubiertos arqueológicos o lingüísticos; pueden ellos aclarar las sombras y permitir de entender mejor la cultura en la época en la que fue escrita la Biblia (Jean-Ruben Otge, traducción mía).

Mirando muy de cercano a este asunto por yo mismo, llegué entender de que hay otras razones que aquellos dos ya mencionadas, no querer entender, o no entender porque no tenemos bastante información sobre los idiomas o las culturas de la época bíblica. Estas otras razones tienen que ver con el grado de importancia relativa que damos a las fuentes de nuestra teología.  Para decir lo mismo con otras palabras, ¿qué es lo que aceptamos como verdadero cuando nos acercamos del texto bíblico? Por ejemplo ¿Qué importancia relativa damos a la Biblia misma, a las herencias o tradiciones cristianas que nos influyeron, y a la cultura nuestra por dentro de la cual vivimos ahora mismo?

Si ponemos más enfoque sobre la cultura actual que en la Biblia, nuestras conclusiones no serán las mismas que si consideramos nuestra tradición cristiana como lo más importante, incluso arriba de la cultura del día de hoy. Cuando la cultura y la tradición tienen comprensiones distinta entre ellos sobre un asunto, o cuando alguien no acepta las afirmaciones de la Biblia, tenemos lugar para muchas divergencias, aunque tenemos la misma Biblia. Por eso es muchísimo importante preguntarse a propósito de las presuposiciones que traemos con nosotros cuando examinamos el texto Bíblico, como le presento en el artículo Saber y creer. de la sección creer del sitio Savoir et croire .ca.

Les invito leer mis artículos de la sección del presente sitio llamado Análisis teológico. Además, el artículo francés — Convictions essentielles et secondaires ? — trata del mismo tema con enfoque sobre ejemplos de unos contextos confesionales contemporáneos que se pueden consultar en la red francés.

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Puede usted comunicar conmigo según las indicaciones bajo Preguntas u observaciones.

Daniel Garneau, B Th, B Com, MA,
el 18 de junio de 2018.

Acerca de Daniel Garneau

Daniel Garneau, B Th, B Com, MA, es fundador del sitio Savoir et croire .ca. Su objetivos primordiales son : animar a los cristianos que han perdido toda esperanza de saber vivir para Cristo; favorecer la comprensión de lo que es el cristianismo; contribuir a levantar los prejuicios en contra de aquellos que se identifican a Cristo en sus vidas diarias y se atreven a hablar de eso; ayudar a aumentar la aceptación recíproca entre las diversas tradiciones cristianas que se quedan vinculados con la Palabra de Dios.
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