¿Hacer, pero cómo?

¿Actuamos de manera conforme a lo que agrada al Espíritu Santo de Dios? Otro dicho: ¿Estamos seguros de que entendemos lo que significa obedecer a Dios?

Obedecer a Dios, por su Espíritu, resultando de nuestra fe en Cristo...

Dios, escucha mi clamor y atiende a mi oración.
Desde los confines de la tierra te invoco, pues mi corazón desfallece;
llévame a una roca donde esté yo a salvo.
Porque tú eres mi refugio, mi baluarte contra el enemigo. (Salmo 61.1-3, NVI)

Obedecer a Dios, por su Espíritu, resultando de nuestra fe personal en Cristo, constituye el lazo entre creer y hacer del punto de vista de la fe cristiana. Según lo que enseño Jesús en su sermón de la montaña (Mateo 5 a 7) todos los que afirman “¡Señor! ¡Señor!” no serán reconocidos por Dios en el juicio final (Mateo 7).

¿Basta o no hacer cosas grandes en el servicio del Dios mismo?

Según lo que enseño Jesús en su sermón de la montaña (Mateo 5 a 7) todos los que afirman “¡Señor! ¡Señor!” no serán reconocidos por Dios en el juicio final (Mateo 7). Entre los que escucharon a Jesús en ese Día, tenían personas que se consideraban religiosas. Eso Jesús le aplicó a personas muy avanzada en la práctica visible de lo que parece ser la fe. Observan lo que dice antes de pronunciar el advertencia que seguirá pronto:

Tengan cuidado con los falsos profetas, pues ellos están disfrazados de mansas ovejas, pero por dentro son lobos feroces. Ustedes los reconocerán por la clase de fruto que den. El bien no viene de la gente mala, así como las uvas no se recogen de los espinos, ni los higos se recogen de los cardos. De la misma manera, todo árbol bueno da fruto bueno, pero un árbol malo da fruto malo. Un buen árbol no puede dar fruto malo ni tampoco un árbol malo puede dar fruto bueno. Todo árbol que no dé fruto bueno, será cortado y echado al fuego. Por eso digo que reconocerán a los falsos profetas por la clase de fruto que den (Mateo 7. 15-20)*.

Advertencia para los que piensen bien a propósito de si mismos

Aquí esta la advertencia de la cual estamos hablando, como lo escribió el apóstol Mateo, que era presente cuando  Jesús pronunció este sermón — escuchamos bien lo que nos dicen:

No todo el que afirma que yo soy su Señor entrará en el reino de Dios. Sólo entrará el que obedezca a mi Padre que está en el cielo. Vendrá el día en que muchos me van a decir: “Tú eres nuestro Señor, nosotros profetizamos en tu nombre, y por ti echamos fuera demonios. Además hicimos muchos milagros en tu nombre”. Entonces les diré claramente: “Nunca los conocí, apártense de mí, porque ustedes se dedicaron a hacer el mal” (Mateo 7.21-23, La Palabra de Dios para Todos).

En el primer texto que citamos arriba, Jesús nombró específicamente los falsos profetas, aprovechando a todos los creyentes que debemos tener cuidado de ellos. En el segundo texto que citamos, Jesús dijo: “No todo el que afirma que yo soy su Señor entrará en el reino de Dios. Sólo entrará el que obedezca a mi Padre que está en el cielo. ” Lo que sigue inmediatamente esta advertencia son las palabras con las cuales se justifican los a propósito del cuales Jesús hablo: “Tú eres nuestro Señor, nosotros profetizamos en tu nombre, y por ti echamos fuera demonios. Además hicimos muchos milagros en tu nombre.” ¿Cuales clases de personas pueden presentarse delante de Dios con tales justificaciones? Sólo personas que están muy avanzados en su práctica de lo que parece ser la fe en Dios, ¿no? ¡Por supuesto que sí! Claro que eso incluye líderes formalmente reconocidos y otros no; todas son de los que hacen cosas con los cuales se convencieron a si misma que son de Dios. Debemos nosotros mismos tener cuidado de no callar en esta trampa del servicio cristiano.

Lo que lo más importa aunque sea para el servicio de Dios

¿Qué es lo que no entendieron estas personas que se consideran tan excepcional para presentarse delante de Dios en el juicio final diciendo las cosas que dicen ellos? Aquí Jesús respondió a nuestra pregunta, a continuación de lo que él está diciendo delante de todos:

Por lo tanto, quien oiga mis enseñanzas y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Llovió fuerte, los ríos crecieron, los vientos soplaron y golpearon contra aquella casa. Sin embargo, la casa no se cayó porque estaba construida sobre la roca. Pero el que oiga mis palabras y no las ponga en práctica, será como el insensato que construyó su casa sobre arena. Llovió fuerte, los ríos crecieron, los vientos soplaron y golpearon contra la casa. La casa se derrumbó y fue todo un desastre» (Mateo 7. 24-27)*.

Entonces, importa muchísimo, en los ojos de Dios, la manera con la cual actuamos, aun cuando pensamos que ejercemos ministerios cristianos en nuestros alrededores. No sólo se trata de lo que hacemos, sino también de nuestras motivaciones las más profundas. Jesús nos enseñó aquí de que podemos ver por el comportamientos de otros si son o no de Dios. Pero anteriormente en el mismo sermón de Jesús enseño que se debe observar por dentro de nosotros mismos si somos o no en la buena orientación espiritual basado sobre lo que pasa por dentro de nuestra intimidad personal: ¿Cuales son nuestras motivaciones las más profundas en realidad?  ¿Qué es lo que pensamos a propósito de nosotros mismos?

Obedecer a Dios, por su Espíritu, resultando de nuestra fe en Cristo

Este tema se encuentra introducido, aunque apenas tocado, en la sección 5.2.3, Mon rapport à la foi, páginas 103 a 107, de Récit et interprétation d’un parcours éducatif (pdf, 192 p.). Se debe leer tomando en cuenta la antropología (p. 42) que circunscribe el marco metodológico de interpretación (p. 32-59) de esta tesis, presentada en un entorno universitario naturalista, sobre el tema del acompañamiento a distancia.

Para un tratamiento más directo de los desafíos asociados a la pregunta ¿Hacer, pero cómo? se debe referirse a mi ensayo Comment donc comprendre la Bible aujourd’hui ? (pdf, 139 p.) (¿Cómo pues entender la Biblia?) y leer todo el cápitulo 5, Bible et spiritualité chrétienne, p. 96 a 116 (Biblia y espiritualidad cristiana), mientras prestando atención específica a la sección 4.3, Obstacles à la spiritualité chrétienne, p. 101 a 110 (obstáculos en contra de la espiritualidad cristiana).

Si lo que hacemos nos parece más como una obligación que como el fruto natural de lo que somos en Cristo, hay que reconsiderar nuestra comprensión. El estudio bíblico En Christ, nous sommes libres ! Le sommes-nous ? (pdf) y su acompañante Application, synthèse et questions (pdf) inviten a considerar el hacer cristiano como el resultado de la libertad que tenemos en Cristo. Como le dice Jesús mismo : «Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los harás libres» (Juan 8:31b-32, Nueva Versión Internacional).

Para profundizar aquellas cuestiones, favor de consultar el curso de la ética cristiana:  Cómo Tomar Decisiones Bíblicas desarrollado por Third Millenium Ministries.

Por otra parte, la versión inglesa de está página (Doing, but How?) da acceso a contenidos de otros sitios Web que prolonga lo que se hace en savoiretcroire.ca.

Puede usted comunicar conmigo según las indicaciones bajo Preguntas u observaciones.

Daniel Garneau, B Th, B Com, MA,
editado: el 19 de febrero y el 13 de julio de 2018

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(*) Texto tomado de La Palabra de Dios para Todos, desde el sitio Web Bible.Is.
Favor de notar que ese texto esta acompañado de una versión audio dramatizada.