Comprender la cultura y responder con la Palabra

Este articulo examine la obra del teólogo Timothy Keller a propósito del sufrimiento, porque se trata de un muy buen ejemplo donde el autor se apoyo sobre la Biblia, las herencias cristianas y la cultura para desarrollar su tema, sin jamás permitir que se deja de lado la primacía de la Palabra de Dios sobre las herencias cristiana y sobre la cultura. El título Comprender la cultura y responder con la Palabra trata expresar la prioridad que se debe acordar entre cultura y Biblia. Hoy en día hay muchas personas que desprecien lo que a mí me parece la mejor fuente posible para entender quién Dios es y qué quiere de nosotros. Así que debemos elegir entre escuchar más lo que las culturas y tradiciones tienen que aportar en nuestra comprensión de Dios o bien dar la prioridad a la Palabra misma de Dios.

El propósito de este artículo es analizar el trabajo teológico de Timothy Keller sobre el sufrimiento, a la luz del modelo metodológico propuesto por Stanley Grenz1. Después de una breve presentación de mi elección de teólogo y de tema, describiré el trabajo de Keller sobre el sufrimiento. Seguirá mi análisis metodológico, luego mis conclusiones sobre el acercamiento teológico de Keller y sobre la importancia de esta expresión teológica del siglo XXI o siglo para el contexto quebequense.

1. ¿Por qué analizar a Timothy Keller sobre el tema del sufrimiento?

Timothy Keller es un pastor presbiteriano. Fundó una iglesia urbana en Nueva York en 1989. Su predicación se centra en una presentación del evangelio que es tan relevante para los no creyentes como lo es para aquellos que buscan a Dios o ya son cristianos. Keller es también, con Donald Carson, el fundador del movimiento The Gospel Coalition, cuya pendientes europeo y quebequenses son respectivamente Évangile 21 et SOLA. También ha publicado una docena de libros, incluyendo uno sobre el sufrimiento: Walking with God through Pain and Suffering (Caminar con Dios a través del dolor y el Sufrimiento).

Donde el misiólogo de renombre Christopher J. H. Wright ofrece “la misión de Dios”2 como clave para la interpretación de los textos centrales de la biblia, Timothy Keller sugiere que “la realidad del sufrimiento es uno de los temas principales de la Biblia”3. Este último, aclara Keller, es “acerca del sufrimiento tanto como de cualquier otra cosa”4.

Comprender la cultura y responder con la Palabra. Yo habito con el contrito y humilde de espíritu (Isaías 57:15).

Yo habito en un lugar santo y sublime, pero también con el contrito y humilde de espíritu, para reanimar el espíritu de los humildes y alentar el corazón de los quebrantados (Isaías 57:15, NVI).

Mi elección de autor y de tema está anclado en razones personales ligadas a mi compromiso en una misma comunidad cristiana sobre una duración de veinte años. Aquella se está moviendo más y más específicamente misional, en la forma de Christopher J. H. Wright, que parece ser relativamente equilibrada. Pero la forma en que esta orientación se expresa en aquella comunidad tiene tendencia a subestimar las dimensiones de la relación más íntima con Dios. Timothy Keller me parece contrarrestar esta tendencia: siendo misional también, no deja de insistir en la dimensión personal de la fe y del compromiso cristiano. Estos últimos aspectos, surgen especialmente en su trabajo teológico sobre el sufrimiento.

2. Descripción de la obra teológica de T. Keller sobre el tema del sufrimiento

Keller Trata el tema del sufrimiento desde tres ángulos distintos pero complementarios, que podrían resumirse como filosóficos, teológicos y prácticos. Desde el angulo filosófico, Understanding the Furnace (entendiendo el horno), Keller busca responder a quienes se preguntan sobre el sufrimiento, pero no lo viven necesariamente en el momento en que reflexionan al respecto. Desde el ángulo teológico, Facing the Furnace (Frente al horno), Keller busca reunir lo que la Biblia en su conjunto enseña sobre este tema. Con respecto al ángulo práctico, Walking with God in the Furnace (Caminar con Dios en el horno), Keller ofrece recursos para lidiar con el sufrimiento cuando lo vivimos.

Una de las características de la obra de Keller es que él nunca se contenta con pintar una imagen de una u otra de estas tres dimensiones sin involucrar a las otras dos. La dimensión filosófica, por ejemplo, también es teológica y práctica, incluso si está estructurada para responder a un cuestionamiento filosófico del orden cognitivo por encima de todo.

Esta sección le proporcionará una visión general selectiva de cada uno de estos tres ángulos de enfoque. El ángulo filosófico está dirigido a personas que actualmente no enfrentan el sufrimiento, los ángulos teológicos y prácticos, están dirigidos a quienes sufren y buscan preparar tales personas y ayudarlos lidiar el sufrimiento que ahora viven.

2.1. Reflexiones filosóficas de Keller sobre el sufrimiento

En Walking with God through Pain and Suffering (Caminar con Dios a través del dolor y el sufrimiento), Keller identifica bastante temprano las líneas de fuerza del cristianismo para ayudar a quienes viven para Dios y con Dios a sobrellevar el sufrimiento. Contrasta éstas a los recursos de diversas culturas, incluyendo la cultura secular contemporánea, demostrando así que los recursos ofrecidos por la fe cristiana son superiores a todos los demás5.

Su análisis incluye los recursos para lidiar con el sufrimiento que se proponen en tres épocas de la cultura occidental : la antigua Grecia, la Edad Media y la modernidad. Para cada una de estas épocas, Keller pasa a través de lo que él llama la literatura de consolación6. Por ejemplo, en respuesta a la literatura de consuelo de los Griegos — lo que él identifica como la antigua era de la cultura occidental, debido a la influencia que sigue teniendo sobre nosotros todavía hoy — Keller recuerda la solución cristiana propuesta por el apóstol Juan en respuesta a este mismo contexto general : el principio racional detrás de toda cosa no es impersonal, sino personal y divino. Es la persona divina del Logos. Es el Dios encarnado en la persona de Jesús7.

Para el cristianismo, el principio director y racional de todas las cosas — el Logos — es personal, en lugar de impersonal, por eso, no es por la razón (o por el razonamiento) que el cristiano está invitado a cruzar las pruebas y el sufrimiento, más bien por el consuelo de tener una relación íntima con el Logos, Jesús8, que fue arrojado al último horno para nosotros 9. Además, “la doctrina cristiana de la resurrección, se invierte la aparente irreversibilidad de la muerte”10. La justicia será así perfectamente restablecida para todos, y los que sufren ahora obtendrán una llena compensación en un eterno revés de su circunstancia11.

2.2. Propuestas teológicas de Keller sobre el sufrimiento

Keller Explica que el pasaje de una visión teísta a una visión deísta del mundo no sólo ha afectado la fe en Dios, sino también las respuestas con relación al sufrimiento. En efecto, la sustitución progresiva de un marco de referencia que hace lugar en la trascendencia por un marco estrictamente inmanente, acompañado por el surgimiento de un yo plenamente autónomo, a favor del cual existe toda la creación, ha llevado a una visión deísta en vez de teísta de Dios12. En el marco teísta del cristianismo, el ser humano es creado por y para un Dios personal a quien es posible conocer por medio de la Biblia y con quien es posible interactuar en la oración. En un entorno deísta, ya no tenemos que tratar con un dios que se deja conocer o con quien podemos establecer una relación; al contrario, este dios está allí para satisfacer las necesidades del ser humano13.

En un marco referencial de inmanencia absoluta donde nos sentimos cada vez más capaces de entender por la razón las causas de todo lo que sucede, la idea de un Dios trascendente cuya razón va más allá de la nuestra ya no tiene su lugar. Estas dos últimas perspectivas, a saber, la inmanencia absoluta y el deísmo práctico, hacen dudoso para sus seguidores la existencia de un Ser todopoderoso que permita el sufrimiento. De hecho, devuelven plausible la noción según la cual las grandes desgracias puedan servir de argumento contra la existencia de Dios14. El cristianismo residual, muy presente en Occidente, se suscribe a estos dos marcos de referencia. Devolvería incluso sus afiliados más vulnerables a los grandes sufrimientos o injusticias que el ateísmo coherente, firme y convencido, según el cual incumbe a cada uno de crear su propio significado.

El cristianismo de los tiempos más antiguos proporcionaba por su parte sólidas fundaciones para hacer frente a las grandes pruebas de la vida15. Cuatro creencias cristianas aún respaldan esta fuerza del cristianismo antiguo: (1) confiar “en un Dios personal, sabio, infinito, por lo tanto insondable, que controla lo que sucede en el mundo”16; (2) en Jesús, Dios sufrió por nosotros sobre la cruz, así que Dios es a favor de nosotros y no contra nosotros; (3) por la muerte de Jesús en la cruz podemos disfrutar de la seguridad de nuestra salvación; (4) nuestra resurrección es también una restauración y “una reversión de las aparentes irreversibilidades de nuestras pérdidas” 17.

Keller también ofrece tres pares de doctrinas cristianas que tienden a satisfacer lo que Blaise Pascal llama la razón del corazón: (1) la creación y la caída; (2) el juicio final y la renovación del mundo; (3) la encarnación y la redención18. “Las enseñanzas de la creación y de la caída, escribe Keller, eliminan la autocompasión que aflige a las personas imbuidas de una visión deísta de la vida. Fortalecen el alma, preparándola a no ser sorprendida cuando la vida es dura”19. Con respecto al par doctrinal del juicio final y de la renovación del mundo, la resurrección será el momento donde el Dios justo establecerá una llena y entera justicia para todos y recompensará los que han creído. Los justos, resucitados en un cuerpo glorificado, serán cumplidos como nunca lo habrán sido. “El cristianismo, afirma Keller, ofrece no simplemente un consuelo, sino una restauración — no solo de la vida que hemos tenido, más bien de la vida que siempre hemos querido, pero a la que nunca hemos logrado” 20.

Además, del relato bíblico de Job, Keller saca dos conclusiones. Una es alentadora: “Si amamos a Dios y le obedecemos, para él y no para nuestro propio beneficio, empezamos a convertirnos en un ser fuerte, notable y sabio.” Si no buscamos encontrarnos a nosotros mismos, sino encontrar a Dios, eventualmente encontraremos a Dios y a nosotros mismos”21. La otra es vital: si la historia del sufrimiento de Job nos enseña que Dios no es responsable ante nadie de la distribución aparentemente aleatoria del sufrimiento y de la injusticia, Cristo nos muestra que si sufrimos, no es absolutamente a causa de la indiferencia de Dios. Muy por el contrario, Dios nos ama tanto que eligió volverse en un Dios que sufre para nosotros22.

2.3. Sugerencias prácticas de Keller para enfrentar el sufrimiento

Las reflexiones anteriores y los textos bíblicos llevan a Keller a distinguir lo que él llama dos equilibradores fundamentales entre las enseñanzas bíblicas de sufrimiento e injusticia: (1) el sufrimiento es justo e injusto; (2) Dios es a la vez un Dios soberano y un Dios sufriente
23. “Eso conduce, agrega él, a varias consecuencias prácticas, ricas y potentes. Porque el sufrimiento es tanto lo justo y lo injusto, podemos llorar y expresar nuestro dolor sin la adición de una tóxica amargura. Porque Dios es a la vez soberano y sufriendo, sabemos que nuestro sufrimiento siempre tiene significado aunque no podemos verlo” 24.

Entre los temas llaves a índole práctica desarrolladas por Keller en el marco de sus trabajos sobre el sufrimiento se encuentran también los siguientes: saber distinguir entre el conocimiento intelectual y el conocimiento personal del sufrimiento25 y de Dios26; reconocer la soberanía de Dios27; admitir que existe múltiples formas de sufrimiento28 y que su efecto será muy diferente para cada uno según varios factores29.

Otros temas devueltos más explícitamente prácticas por el tratamiento de Keller incluyen los medios y ánimos para atravesar pruebas, sufrimientos, desconciertos, inquietudes, angustias y obstáculos encontrados en nuestras vidas. El marco general asociado con estos medios prácticos — a veces también llamados disciplinas espirituales, o medios de gracia — es una vida vivida para servir a Dios y amar a su prójimo, pero también una vida imperfectamente orientada hacia estos objetivos y el deseo de conocer a Cristo cada vez más30.

En la tercera parte de su libro, Keller propone varios medios muy concretos para “caminar con Dios en el horno”31, a razón de un por capítulo : andar, llorar, hacer confianza, rezar, opinar-agradecer-amar y finalmente, esperar. Explica e ilustra cada uno por personajes de la Biblia que han atravesado grandes pruebas.

Me gustaría concluir esta sección sobre el tratamiento del sufrimiento por Keller con una palabra de aliento del teólogo que estudiamos: “Una de las principales enseñanzas de la Biblia es que casi nadie crece en plena madurez o grandeza y descubre a Dios sin sufrir” 32.

3. Análisis de la metodología teológica de Keller según el modelo de Grenz

Keller, como lo hemos visto, ofrece una reflexión filosófica, teológica y práctica sobre el tema del sufrimiento. Al hacerlo, se mantiene constante en su metodología teológica de todo fundar en el estándar bíblico, apoyado, cuando se juzga necesario, por la herencia cristiana y los recursos culturales.

Las Escrituras son tratadas por Keller como el estándar normativo y es el fundamento que parece determinar su tratamiento del patrimonio cristiano — norma normada por la norma normativa — y del contexto cultural. A veces utiliza elementos del contexto cultural para apoyar su punto, pero no vacila en responder a los aspectos dominantes de la cultura que se oponen a las Escrituras.

Los recursos procedentes de la herencia cristiana utilizadas por Keller son evaluadas también según su espaldarazo o su oposición en el texto bíblico. A veces se basa en una cepa de la herencia cristiana de acuerdo con las escrituras para demostrar cómo responde a otra cepa de nuestra herencia que se ha desviado de las enseñanzas bíblicas del sufrimiento. Asimismo, una dimensión de la cultura apoyará o contrarrestara otra para apoyar la norma normativa de la Biblia.

En el resto de esta sección, proporcionaré algunos ejemplos de lo que acabo de adelantar sobre la interacción entre Biblia, herencia cristiana y contexto cultural, en la obra de Keller sobre el sufrimiento.

3.1. La Biblia responde a la cultura con mejores recursos (metáfora de acción)

La tercera parte del libro de Keller, “Caminando con Dios en el horno”33 es la que más insiste en las dimensiones prácticas o los recursos concretos para lidiar con el sufrimiento. En su capitulo titulado “Walking”34, Keller muestra con la Biblia que el cristianismo disponga de recursos que son superior a las de la cultura para enfrentar el sufrimiento. El teólogo comienza su presentación con una descripción de las soluciones contemporáneas las más corrientes:

Hoy en día, no hablamos de sufrir la aflicción, en su lugar usamos un vocabulario de negocios y psicología para ayudar a las personas a manejar, reducir y enfrentar el estrés, abatimiento o trauma. Se aconseja de evitar los pensamientos negativos, a cuidar de sí mismo arreglando períodos de tiempo libre, ejercicio físico y relaciones de apoyo, de trabajar activamente para resolver los problemas y “aprender a aceptar cosas que no pueden ser cambiadas”. Pero, todo el énfasis es puesto sobre el control inmediato de nuestras reacciones emocionales y de nuestro medio ambiente35.

A las soluciones corrientes adoptadas por el contexto cultural que es el nuestro, de los cuales se da un panorama en el anterior extracto, Keller comienza su respuesta cristiana bíblica en los términos siguientes: “Durante siglos, sin embargo, el cristianismo ha ido más allá y más en profundidad al ofrecer recursos a los creyentes para hacer frente a los trastornos de sus vidas”36. Keller, a continuación, lleva a sus lectores a observar que “una de las grandes metáforas que la Biblia nos da para hacer frente a la adversidad es el de la persona que esta caminando, especialmente que camina por dentro de una situación difícil, peligrosa o potencialmente mortal” 37.

Después de haber establecido el fundamento bíblico de su propósito, Keller reflexiona a las implicaciones concretas de esta metáfora de la andadura para la persona que atraviesa pruebas. Pero este no es sin responder nuevamente a las objeciones potenciales que residen en su lector, creyente o no creyente, dado el contexto cultural que es el nuestro a todos y cuyo origen se remonta a los filósofos griegos. También, él precisa:

La metáfora de la andadura punta a una idea de progreso. Muchos ancianos consideraban que la adversidad era simplemente algo contra lo que se debe resistir y soportar sin vacilar, ni siquiera sentir nada, hasta que desaparecía. La gente de la modernidad occidental ven el sufrimiento como un poco parecido a malas condiciones climáticas: un fenómeno que debe evitarse o del cual debe mantenerse alejado hasta que se habrá pasado38.

Keller invita a sus lectores a entender que el cristianismo propone una perspectiva más dinámica y equilibrada que la de los ancianos para quienes fue importante resistir en contra de las pruebas, o también de nuestros contemporáneos que abogan por evitar o protegerse de ella. Ancianos y contemporáneos padecen la prueba de forma pasiva mientras esperan que pasa. Por el contrario, dice Keller, “La metáfora de caminar apunta a una idea de progreso”39. A lo que añade, “no debemos perder pie dejando el sufrimiento determinar nuestro camino”40. Por el contrario, es nuestra confianza en un Dios que sufre, que ama y que es el soberano de todos que determina nuestro camino a través del sufrimiento.

3.2. La herencia cristiana apoya la norma bíblica (erudición cristiana) 41

El argumento teológico sobre la metáfora de la andadura42, que acabamos de considerar, se alimenta de los textos bíblicos, de los cuales Keller asume tanto la interpretación como la aplicación. Sin embargo, esto no le impide referirse ocasionalmente al trabajo de un comentarista o teólogo con respecto a un pasaje bíblico en particular43.

De manera similar, en su tratamiento teológico de la soberanía de Dios en relación con el sufrimiento44, Keller apoya el estándar bíblico sobre la erudición cristiana45 contemporánea y antigua, y luego dibuja sus propias implicaciones para el tema del sufrimiento46. Con respecto a la erudición contemporánea, Keller se apoya sobre B. B. Warfield, un teólogo influyente en la rama de la tradición evangélica que permanece convencido de la inerrancia de la Escritura como esencial. Keller considera con Warfield que fue una “ira irreprimible” con la cual Jesús fue capturado antes de la muerte de Lázaro y que la mayoría de las traducciones no le hacen justicia al texto griego47.

En cuanto a la razón por la cual Cristo estaba enojado por la muerte de su amigo Lázaro, Keller y Warfield antes de él, se apoyan sobre el reformador de ginebra del siglo XVIo, John Calvin48, para adelantar que Jesús estaba ardiendo con furia contra el opresor de la raza humana detrás de la tiranía de la muerte y el sufrimiento general en los humanos. Así que Dios no puede ser culpado, dice Keller.

En suma, en el conjunto de su tratamiento del tema del sufrimiento, la norma de la Biblia sigue siendo la principal fuente de la teología de Keller. En cuanto a los comentaristas, lexicógrafos o teólogos en apoyo de los pasajes como Juan 11.33 y Juan 11.38 mencionados anteriormente o los pasajes de 1 Pedro, Isaías y Daniel usados en su desarrollo teológico, estos recursos de la herencia cristiana constituyen apoyo adicional bastante discreto.

3.3. Respuesta de la herencia cristiana a elementos del contexto cultural (Gregorio)

Después de haber esbozado una imagen de las culturas de sufrimiento antiguas y contemporáneas que han ejercido o continúan ejerciendo su influencia en Occidente 49, incluso entre los cristianos, Keller toma apoyo sobre el Papa Gregorio ( 40-604), llamado “el Grande”, para mostrar que la herencia cristiana ofrecía mejores recursos para enfrentar el sufrimiento que ofrecía la cultura greco-romana: la corrección de Dios para empujar al arrepentimiento; prueba para promover el crecimiento; situación para fomentar una mayor intimidad con Dios.50. Según Keller, el papa Gregorio fue el primero a identificar las diferentes formas, fuentes y causas del sufrimiento. Pensar así con más matices en esta dimensión de las pruebas encuentra su origen en la herencia cristiana y muestra la superioridad de los recursos cristianos a los griego-romanos.

3.4. Corrección de la herencia cristiana de la Edad Media a través de la herencia cristiana de la Reforma (Luther)

Keller, sin embargo, no puede subrayar la superioridad del cristianismo en relación con las otras culturas del sufrimiento51 sin destacar el deslizamiento que se ha instalado en la religión cristiana después de la época del papa Gregorio. En efecto, es reconocido por la cultura contemporánea occidental que el cristianismo ha pasado por un largo periodo donde ha venido poco a poco a defender el valor meritorio de los sufrimientos con vistas a adquirir la salvación, conduciendo al dolorismo.

Sin embargo, está abrevándose en otra rama de la herencia cristiana que Keller derrotó a este nodo. Las convicciones teológicas de Martín Luther han conducido este último a demostrar que la muerte de Jesús sobre la cruz es el solo sacrificio meritorio de la salvación al que cualquier persona puede atarse. Keller se basa en este reformador alemán del siglo XVIo para demostrar que esta noción del meritorio del cristianismo de la Edad Media no encuentre ningún fundación en las Escrituras. Tenemos aquí una rama de la herencia cristiana que sirve para criticar otra rama de esta herencia. 52.

3.5. Convergencia y divergencia entre cultura y norma bíblica (psicología)

En su tratamiento de la búsqueda de significado por las personas que sufren53, Keller se basa en el trabajo de la psicología — es decir, un recurso derivado de la cultura — para sugerir que “hay bases extraídas del sentido común y de la observación empírica para defender la idea de que el sufrimiento produce persistencia, fuerza de carácter y esperanza”54. Habiendo establecido este principio, Keller continúa diciendo que “la Biblia lo da por sentado y nos dice mucho más sobre el significado y los beneficios del sufrimiento, así como sobre los diversos objetivos que puede tratar de lograr en nuestras vidas”. 55, lo que luego elabora explícitamente56.

Con respecto a las actitudes a adoptar frente al sufrimiento, Keller advierte en contra del motivo de la autosuperación como base para hacer frente a las dificultades de la vida, porque la norma bíblica no apoya esta idea, a pesar de que se da por sentado en psicología 57. Luego, utiliza autores influyentes en el campo de la psicología para contrarrestar las prácticas dominantes en este campo basadas en conceptos deficientes del sufrimiento. Por ejemplo, es falso que el sufrimiento no es nada otro que una interrupción de la vida; contribuye al crecimiento de las personas que saben sacar provecho de él en una actitud adecuada. Sigue siendo incorrecto considerar la depresión como necesariamente siempre negativa en la vida de una persona; a veces también tiene una función beneficiosa en la vida de la persona después que la venció58. Finalmente, Keller demuestra que estos replanteamientos están de acuerdo con la norma bíblica59.

Conclusión

Ahora presentaré mis conclusiones sobre el planteamiento metodológico de Keller y sobre la importancia de esta expresión teológica para el contexto quebequense. Aunque mis conclusiones sean fundadas sobre los trabajos de Keller sobre el sufrimiento, sospecho que se aplican también a varios de sus demás libros, incluyendo su libro sobre el rezo y a aquel sobre el matrimonio, porque éstos parecen construidos según este mismo planteamiento teológico.

A leer Keller, tenemos la impresión que el se siente tan cómodo al tratar con la norma bíblica como con la herencia cristiana y el contexto cultural. Sabe sacar de la cultura y de la herencia cristiana los recursos útiles para desarrollar su propósito, que es ayudar a lidiar con el sufrimiento. Por otra parte, no vacilará en absoluto para contradecir una idea cultural admitida, usando una visión divergente también derivada de la cultura, confiando en la herencia cristiana, basada en las escrituras, o combinando brillantemente estas tres fuentes de Conocimiento teológico y práctico.

La importancia de la expresión teológica de Keller sobre el sufrimiento es de proporcionar al contexto quebequense un modelo de integración de las riquezas cuyas disponen la cultura y la tradición. Esto puede ayudar a superar las dudas de algunos de utilizar herramientas como las proporcionadas por diversos campos de las ciencias humanas y las diferentes tradiciones cristianas.

No menos importante es la contribución de Keller como modelo para no avalar las declaraciones de los más grandes especialistas en los más diversos campos. Keller se abre el camino para que no nunca vacilemos a evaluar todo conocimiento a la luz del verdadero saber que es accesible a aquellos de los quebequenses que, por la fe, aceptan que el mundo ha sido formado por la Palabra de Dios y que la Escritura es un guía seguro.

Tal y como defiende Grenz, Keller adopta una actitud crítica hacia lo que él sostiene o rechaza a partir de las diversas herencias cristianas que nos han dejado siglos de historia, y que sigue siendo producidos por las diversas ramas del cristianismo en todos los continentes. Nosotros, gente del Quebec, no tenemos que temer quitar lo que es bueno de la herencia cristiana, sabiendo que es la norma normativa de las Escrituras lo que nos guía en la determinación de lo que conservamos. El ejemplo de Keller también nos puede ayudar a evaluar una rama de la herencia cristiana que se habría extraviado de las escrituras, usando una rama de nuestro patrimonio que se mantuvo más cerca de ellos.

Elegir de citar un autor en apoyo de la reflexión teológica no significa que respaldemos el movimiento cristiano o la organización religiosa de la afiliación de ese autor, o que admitamos como verdadero cualquier otra cosa que él haya escrito por otro lado. Sólo significa que lo que poseemos de un autor nos ayuda a pensar en una pregunta específica, ya sea para corregir una brecha frente a nuestro tratamiento de las escrituras, o para enriquecer nuestra comprensión de ellos, o para alcanzar la comprensión de una dimensión de la vida que no se trata en los textos bíblicos.

El artículo Comprender la cultura y responder con la Palabra se puede leer en su versión integral francés, bajo el título: Comprendre la culture et y répondre par la Parole. Fue traducido con la ayuda de herramientas de traducción automática de Google Translate, Yandex Translate, Microsoft Translator, Apertium, MyMemory, del software de memoria de traducción OmegaT y del diccionario de ocurrencias Linguee.

Se puede comunicar conmigo como está indicado en la página Preguntas u observaciones.

Daniel Garneau, B Th, B Com, MA;
Publicación original francés: el 1o de junio de 2017;
Síntesis castellena producida: el 25 de agosto de 2017;
Síntesis modificada: los 6 y 29 de enero de 2018;
Traducción del artículo entero: el 31 de enero de 2018.

____________________________

1 Ver Daniel Garneau, Cómo evaluar expresiones teológicas según el modelo metodológico con tres pilares de Stanley Grenz : Biblia, herencia cristiana, cultura.

2 Christopher J. H. Wright, The Mission of God, Unlocking the Bible’s Grand Narrative, 2006, IVP Academic : Downers Grove (Illinois), p. 17, 26, 33ss.

3 Timothy Keller, Walking with God through Pain and Suffering, 2013, Penguin Books : Yew York, p. 5 y ver p. 6.

4 Keller, Walking with God, p. 6.

5 Keller, Walking with God, p. 28-31.

6 Keller, Walking with God, p. 37.

7 Keller, Walking with God, p. 43. Apoyos bíblicos de Keller : Juan 1.1, 14.

8 Keller, Walking with God, p. 44-45. Apoyos bíblicos de Keller : Jn 1.12-13; Juan 3; Efesios 1-2; 1 Pedro 1-2; Apocalipsis 1-3; 21.

9 Keller, Walking with God, p.235.

10 Keller, Walking with God, p. 46, mi traducción.

11 Keller, Walking with God, p. 45-47.

12 Keller, Walking with God, p. 54-56.

13 Keller, Walking with God, p. 85-109, 115.

14 Keller, Walking with God, p. 53-54.

15 Keller, Walking with God, p. 57-60.

16 Keller, Walking with God, p. 58, mi traducción.

17 Keller, Walking with God, p. 59, mi traducción.

18 Keller, Walking with God, p. 113-122.

19 Keller, Walking with God, p. 115, mi traducción.

20 Keller, Walking with God, p. 159, mi traducción.

21 Keller, Walking with God, p. 187, mi traducción.

22 Keller, Walking with God, p. 118-121.

23 Keller, Walking with God, p. 130.

24 Keller, Walking with God, p. 153, mi traducción.

25 Keller, Walking with God, p. 198.

26 Keller, Walking with God, p. 202.

27 Keller, Walking with God, capítulo 6, The Sovereigny of God, p. 130-146.

28 Keller, Walking with God, p. 205-221.

29 Keller, Walking with God, p. 205.

30 Keller, Walking with God, p. 225-319.

31 Keller, Walking with God, parte 3, Walking with God in the Furnace, p. 223-239.

32 Keller, Walking with God, p. 80, mi traducción.

33 Keller, Walking with God, parte 3, Walking with God in the Furnace, p. 223-239.

34 Keller, Walking with God, capítulo 11, Walking, p. 225-239.

35 Keller, Walking with God, p. 225, mi traducción.

36 Keller, Walking with God, p. 225, mi traducción.

37 Keller, Walking with God, p. 226, mi traducción.

38 Keller, Walking with God, p. 226, mi traducción.

39 Keller, Walking with God, p. 226, mi traducción.

40 Keller, Walking with God, p. 226, mi traducción.

41 Keller, Walking with God, p. 136-139.

42 Keller, Walking with God, capítulo 11, Walking, p. 225-239.

43 Ver, por ejemplo, Keller, Walking with God, p. 347-348,
las notas números 335, 336, 339, 340, 341, 342, 343.

44 Keller, Walking with God, capítulo 6, The Soverigny of God, p. 130-146.

45 Keller, Walking with God, p. 136.

46 Keller, Walking with God, p. 138-139.

47 Keller, Walking with God, p. 136.

48 Keller, Walking with God, p. 136-137.

49 Keller, Walking with God, capítulo 1, The Cultures of Suffering, p. 13-34.

50 Keller, Walking with God, p. 47.

51 Keller, Walking with God, capítulo 2, The Victory of Christianity, p. 35-63.

52 Keller, Walking with God, p. 48-50.

53 Keller, Walking with God, capítulo 8, The Reason for Suffering, p. 163-185.

54 Keller, Walking with God, p. 166.

55 Keller, Walking with God, p. 166.

56 Keller, Walking with God, p. 167-180.

57 Keller, Walking with God, p. 186-188.

58 Keller, Walking with God, p. 188-190.

59 Keller, Walking with God, p. 190-198.