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Desmitificar los origines de los cristianos evangélicos

El texto teológico analizado aquí es de un teólogo católico romano que trata de entender el movimiento evangélico tal como se vive en la provincia francesa de Québec, Canadá. Para hacerlo el examina con honestad y abertura las influencias historiales que han contribuidas al desarrollo de este movimiento. Este texto puede ayudar en corregir falsas percepciones de lo que son los cristianos evangélicos en Québec, Canadá, hoy en Día.

Los líderes de la comunidad de fe a la que pertenecía en el momento de escribir este artículo me llamaron la atención sobre la categoría histórica del cristianismo conocido como pietismo y que es una de las ramas que han contribuido a entrenar el movimiento evangélico quebequense y mundial. Por lo tanto, con inmenso interés, tomé el ejercicio para hacer el análisis crítico de un texto que buscaba precisamente entender los orígenes de nuestro movimiento evangélico sin caer en la trampa de los estereotipos transmitidos por los medios y a veces incluso por otros cristianos evangélicos.

Este informe de lectura, pués, se enfoca en Wilner Cayo, L’anthropologie théologique évangélique (Antropología Evangélica Teológica), por dentro de L’anthropologie théologique évangélique à la rencontre de la rationalité technoscientifique (Antropología Evangélica Teológica en el Encuentro de Racionalidad Tecno-Científica), p. 121 à 150. Una apreciación del texto en su totalidad será seguida por mi recepción crítica de la misma, prestando especial atención a la metodología teológica implementada en el texto de acuerdo con el modelo de Stanley J. Grenz 1: (1) estándar bíblico; (2) herencia cristiana; (3) contexto cultural.

1. Apreciación del texto en su totalidad

Este texto me ayuda a ubicarme personalmente en relación con los orígenes y variantes del movimiento evangélico y su posicionamiento frente al protestantismo más general. Estimo pues que Cayo ha cumplido con brío el segundo de las tres contribuciones que atribuye a su tesis : « favorecer la comprensión de la identidad evangélica, su singularidad y su diversidad »2.

La introducción de la “Parte II: Antropología Evangélica Teológica” de la tesis de Cayo de inmediato llama mi atención e interés; “Los evangélicos ahora son más conocidos por el público en general. Son más bien los grandes medios de comunicación televisivos y escritos que forjarían las impresiones y comprensiones de este movimiento cristiano”3. Cayo, en un texto demasiado poco difundido, contribuye de manera eficiente a corregir esta visión distorsionada de los evangélicos.

La descripción de los evangélicos según un enfoque histórico, teológico y sociológico corresponde a una elección metodológica4 feliz por la relevancia de lo que destaca: el momento del evangelio; el momento cristiano; el momento protestante; el momento puritano; el momento pietista; el momento fundamentalista; los momentos evangélicos y neoevangélicos.

En un nivel estrictamente teológico, Cayo resalta las características comunes del movimiento evangélico5, y la diversidad entre los evangélicos acerca de la importancia relativa otorgada a estas características teológicas communes6. Aprecio la complementariedad de las dos tipologías que él posee, la de las seis convicciones de Alister McGrath (Las Escrituras, Cristo, el Espíritu, la Conversión Personal, el Evangelismo, la Comunidad) y la de David Beddington (el conversiónismo, activismo, biblicismo, crucicentrismo). Una y otra parecen captar la esencia de lo que significa ser un evangélico hoy en día. Ambas se basan en los momentos históricos identificados en el texto de Cayo.

2. Mi recepción crítica del texto de Cayo según el modelo de Grenz

Esta porción de la tesis de Cayo que estoy observando en el presente artículo se ubica principalmente en un análisis de la herencia teológica de los cristianos evangélicos. El contexto cultural sirve de tela de fondo para justificar la empresa de corrección de las desinformaciones y prejuicios sociales contra este movimiento. El texto bíblico se utiliza como fuente para identificar los primeros movimientos, los que tienen que ver con los momentos históricos de origen asociado a los términos “evangelio” y “cristiano”7.

Me pareció todo el tiempo que Cayo hacía perfectamente justicia a cada uno de los movimientos que abordaba y que trataba cada una de sus expresiones con un tono respetuoso. Me gustó especialmente que él nota con una cita de Alister McGrath que las convicciones evangélicas son para ellos consideradas como verdaderas, de vital importancia y arraigadas en las escrituras8. Por otro lado, me hubiera gustado que fuera igualmente explícito sobre el origen bíblico9 del concepto del nuevo nacimiento, en lugar de limitarse a situar su origen en el patrimonio evangélico10.

Recibo como un soplo de aire fresco los elementos de la tradición evangélica identificados por Cayo, comenzando con el significado de los términos “evangelio” y “cristiano” para identificarnos como parte de aquellos que se apegan al mensaje de la Buena Noticia de la persona de Jesús.

También recuerdo con gran alegría en este 500o aniversario de la Reforma Protestante que cuando uno se definía a sí mismo como evangélico en ese momento, significaba que uno había regresado a una vida basada en la fuente original de la fe. Pero la historia nos aprende que una y otra vez hubiera un distanciamiento y una progresiva pérdida de esta fuente que es el Evangelio y su mensaje inicial conforme a las Escrituras, “que requiere un constante retorno a las buenas nuevas de Jesús”, como David Miller lo señalará correctamente11.

Así es como los Puritanos quisieron hacer una corrección dentro de la Iglesia Anglicana para regresar a las fuentes del Evangelio identificadas por los reformadores Lutero y Calvino. La preocupación de los puritanos por una mayor participación cristiana en el liderazgo y los ministerios de la iglesia local a través de la eclesiología congregacional se combinó con un enfoque en la interioridad y una religión del corazón.12. ¡Yo soy puritano!

Como el puritanismo de Inglaterra reaccionaba en una iglesia salida de la reforma que se estimaba haber retenido una demasiada gran proporción de las actitudes y de las tradiciones romanas, así el pietismo reaccionaba en un cristianismo devenido demasiado ritualista y intelectualista en los luteranos. El objetivo de los pietistas era “redescubrir la conversión del corazón, la fe profesante, la piedad personal, el entusiasmo espiritual, la caridad activa, el impulso misionero”13. Insistían sobre la relación dinámica entre la Palabra de Dios y el Espíritu Santo por oposición a la postura intelectualista que reprochaban al clero luterano de entonces14. ¡Yo soy pietista!

Las preocupaciones de los puritanos y de los pietistas fueron retenidas por los evangélicos en sus posteriores batallas por la fe, incluyendo la de los fundamentalistas para los fundamentos de la fe, luego la recuperación post-fundamentalista y neoevangelista en el siglo XXo. ¡Yo soy evangélico!

Depende de nosotros continuar en el linaje de nuestros antepasados asegurándonos que nuestras actitudes son las de los creyentes firmemente apegados a la Palabra en obediencia al Espíritu. Esto implica que debemos hacer en nuestras vidas ajustes espiritual cuando sean necesarias y trabajar en la Iglesia de Jesucristo desde una vida de dependencia del Espíritu guiada por Su Palabra con el amor de Dios.

Para concluir por un retorno al modelo de Grenz como una rejilla de lectura, es claro que la preocupación central de Cayo se encuentra en el lado de la herencia cristiana del movimiento evangélico contemporáneo de Quebec, desde la reforma protestante hasta el día de hoy. Su móvil es de responder a la cultura sobre quienes son los evangélicos quebequenses.

Este artículo fue traducido con la ayuda de los servicios de traducción automática de Google TranslateYandex Translate, Apertium, MyMemory y del software OmegaT. Artículo original: Démystifier les origines des évangéliques québécois.

Puede usted comunicar conmigo según aquellas indicaciones: Preguntas u observaciones.

Daniel Garneau, B Th, B Com, MA;
Publicación del original francés el 1o junio 2017;
Síntesis en espanol producida el 25 de agosto de 2017;
Sintesis en espanol modificada los 6 y 20 de enero de 2018.
Traducción del artículo entero hacia el espanol el 25 de enero de 2018.

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2. Wilner. Cayo, Anthropologie théologique évangélique, p. iii.

3. Wilner Cayo, Anthropologie théologique évangélique, p. 121.

4. Wilner Cayo, Anthropologie théologique évangélique, p.121.

5. Wilner Cayo, Anthropologie théologique évangélique, p. 147-148.

6. Wilner Cayo, Anthropologie théologique évangélique, p. 149-150.

7. Wilner Cayo, Anthropologie théologique évangélique, p. 130-132.

8. Wilner Cayo, Anthropologie théologique évangélique, p. 147.

9 . Por ejemplo mencionando Juan 3.3, 5, 7 2 Pedro 1.23 ou Santiago 1.18.

10. Wilner Cayo, Anthropologie théologique évangélique, p. 141.

11. Miller, David, Théologie du XXe siècle : histoire et méthode, Théologie du XXe siècle : histoire et méthode, Cursso del programa de maîtrise en théologie, École de théologie évangélique du Québec, invierno 2017.

12. Wilner Cayo, Anthropologie théologique évangélique, p. 130-132.

13. C. Saint-Clair, Actualité des protestantismes évangéliques, Presses Universitaires de Strasboug, 2002, p. 8, citado en Wilner Cayo, Anthropologie théologique évangélique, p. 139.

14. Wilner Cayo, Anthropologie théologique évangélique, p. 140.